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Lunes, 11 de Abril de 2016 16:13

Sami Nair: 'Europa tiene dificultad en conciliar la democracia con la diversidad'

G.C. - A.M.
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De izquierda a derecha, Sami Naïr, Juan Luis Cebrián, Manuel Torres y Nawal al Saadawi De izquierda a derecha, Sami Naïr, Juan Luis Cebrián, Manuel Torres y Nawal al Saadawi G.C./T.C.

La primera mesa redonda del congreso "Córdoba: ciudad de encuentro y de diálogo" analiza el “Mediterráneo fragmentado y conflictivo” con la participación del politólogo francés más Cebrián y la egipcia Nawal al Saadawi

El politólogo francés de origen argelino Sami Nair ha declarado hoy que Europa encuentra dificultades para “conciliar los valores de la democracia con la diversidad y la diferencia”, lo que, a su juicio, estaría expulsando del sistema de convivencia europeo a millones de musulmanes que han nacido en el Viejo Continente o viven en él. “Los diferentes no están siendo aceptados y, por tanto, hay un problema de fondo en el proceso de integración”, lamentó como uno de los elementos “fundamentales” que evidencian la “debilidad de la democracia europea”.


Sami Nair dijo que para entender qué está pasando en el Mediterráneo, con la intensificación de los conflictos económicos, políticos y sociales, hay que analizar los últimos 30 o 40 años de historia. “Se está echando la culpa de la crisis a los inmigrantes musulmanes, que están protagonizando un repliegue identitario muy fuerte”, explicó. Para el experto francés, la “destrucción de Irak” también ha sido un factor clave en la deriva violenta y conflictiva de los últimos años. “Ese hecho”, agregó, “ha sido tomado por muchos países musulmanes como la prueba de la culpa de Occidente”.

Nair recordó que hace 30 años países como Egipto tenían sociedades más “modernas” que las de hoy, mientras que ahora el velo islámico, por ejemplo, se ha extendido “desde Kabul a Marruecos”. “La religión”, sostiene, “se ha convertido en una marca de identidad común” en todo el arco sur mediterráneo. En su opinión, el Mediterráneo es hoy la zona de fractura económica, social y cultural más importante del planeta, donde se producen “todas las contradicciones posibles”. Se refería, entre otras cosas, a que la desigualdad económica entre el sur y el norte es de ocho veces a uno o a que Europa sólo invierte un 3% en los países del Magreb.
Sami Nair expuso como asignatura pendiente en el espacio musulmán la separación entre religión y política, aunque reflexionó que Europa “no sabe qué hacer con el Islam”. “En Europa hay un temor histórico al Islam”, enfatizó, al tiempo que ha pedido a la UE que “abra los brazos a la integración”.

El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, ha recordado que el “integrismo no es exclusivo de los musulmanes” y ha citado al judaísmo ortodoxo israelí o a ciertos comportamientos católicos como ejemplos de fundamentalismo religioso. “Hay que mencionar”, manifestó, “que hace algunos años muchos sectores europeos presionaron para que el cristianismo formara parte de las señas de identidad de la Constitución europea”, cuando los musulmanes ya eran una comunidad muy significativa de la población de la UE.
“Falta comprensión intelectual de lo que está sucediendo”, subrayó. “Hemos pasado de la nación árabe al estado islámico”, resaltó, en referencia al auge de los movimientos nacionalistas de la época de Nasser, sustituidos hoy por el avance imparable del integrismo religioso. “Esto debe ser estudiado”, clamó, antes de sostener que se está produciendo un “fracaso generalizado del nuevo orden mundial”.

Cebrián hizo especial énfasis en que el terrorismo yihadista golpea con más crudeza en los países islámicos que en Europa. Y puntualizó: “Los terroristas de Bélgica eran belgas. Y los de París eran franceses”. Lo que demuestra, abundó, en que existe un claro fracaso de la integración. “Tenemos integrismo yihadista en el interior de nuestras propias sociedades”, advirtió. Como reflexión de mayor calado, el presidente de Prisa aseguró que está teniendo lugar una “confrontación entre los valores de la Ilustración y los de la identidad” en cualquiera de sus vertientes: étnica, religiosa o nacionalista.

La escritora y feminista egipcia Nawal al Saadawi cerró el debate lamentando el abuso de conceptos como “paz” y “diálogo”, y lanzó una sucesión de interrogantes sin respuesta: “¿Cuál es el problema? ¿Qué valores tenemos? ¿Desde cuándo? ¿Por qué apoyamos a los Hermanos Musulmanes? ¿Por qué le damos dinero a Isis?”, preguntó visiblemente contrariada. Al Saadawi se mostró crítica con la comunidad internacional y pidió “agitar las conciencias”. Citó, por ejemplo, al crónico conflicto israelo palestino como ejemplo de inacción y fuente de tensiones regionales. “Es un chiste”, señaló. “Palestina está perdiendo tierra cada año”, protestó.
Igualmente centró en la “destrucción” de Irak sus ataques contra la política occidental y argumentó que “lo que vivimos ahora es resultado” de aquella invasión militar, que ha permitido, dijo, el “renacimiento del fanatismo religioso”. “¿Quién era el terrorista cuando Bush bombardeó Irak? ¿Por qué nadie lo juzgó en un tribunal?”, se preguntó. Para Al Saadawi, el colonialismo, el capitalismo, el fundamentalismo, el racismo o la opresión de la mujer son conceptos que “están conectados”.